










Oro Fizz
2012
Instalación
Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
Instalación
Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
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Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
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Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
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Fundación Standard Bank
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Oro Fizz
2012
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Oro Fizz
2012
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2012
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Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
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Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
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Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
2012
Instalación
Fundación Standard Bank
Registro: Agustina Resta y Marianela Depetro
Oro Fizz
Es una instalación que reúne una selección de dibujos-objetos y una escultura suspendida del techo. Desde un profundo amor al oficio, Maja Lascano rompe su propio rigor con ironía, logrando subirle el volumen a la sala.
En el centro de este interior burgués al cual una araña encumbraría con palpable opresión, instala “Bulbo”. Como un sexo que nos acaricia con sus raíces. “Bulbo” cuelga con latencia vegetal animal “golosinezca” –que gesta algo raro– capaz de emanar toda clase de fluídos o sabia.
La artista no teme a las referencias al mobiliario burgués por añadidura, las resignifica ejerciendo su libertad, porque sabe abrirse camino salvajemente por espacios antes convencionales, trabajando con lo doméstico como si fuera un arma de filo doble.
En cada objeto, Maja decide abordar el oro en su estado primigenio, como un elemento más, provisto de escamas, pliegues, reflejos, pelos, reptiles, bombones, pubertad turgente. Vida no cotizada en bolsa, aunque preciosa al fin. ¿Será por eso que uno siente que hace alquimia con lo aparentemente banal o desechable?
La iridiscencia no nos da la respuesta, simplemente brilla en silencio. “Son de un tiempo donde el ornamento todavía no estaba separado del ser...” me decía en el preludio a este texto.
Ah claro, ella no teme al desparpajo ni a la especificidad de sus sentimientos porque sabe del misterio que habita su quehacer. Porque entreteje orgánicamente la geometría en cada módulo para que lo aleatorio se haga presente en las formas, develando algo de su esencia espiritual.
La extrañeza habita la sala. La noche también. Las geometrías y organicidades se amalgaman copulando con sorprendente precisión. ¿Será tan potente porque abraza lo racional y lo sensible en cada pieza que arma la instalación? ¿Será porque se hace cargo de sus pasiones? ¿Será que tiene una capacidad de darnos elegancia sin pecar de solemne? ¿O porque lo siniestro convive con la levedad, trascendiendo el uso polémico de sus contradicciones? Es que tiene esa clase de presencia que al hacernos cómplices de su enigma, da vértigo, pudor y alegría.
Como si lo prehistórico deviniera en preciosista con entidad arrolladora, la instalación de estos seres, retratos, piedras, tetillas nunca antes vistas provoca una lluvia refulgente de abundancia de sentidos.
El sabor que reverbera como los caramelos fizz en la boca, y un efecto residual de humores hondos nos ha sido abierto. Gracias Maja.
Isabel Peña